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lunes, 13 de febrero de 2012

Y va muriendo la filosofía





Eduardo Chávez Romero

Poco a poco, lentamente, va muriendo… o mejor dicho, la vamos matando. La filosofía, esa ciencia humana que invita a la reflexión, a la crítica, a la razón; hoy día ya no es importante, más bien es un obstáculo en la vida de consumo.

La Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS) es la daga que castiga a la filosofía, es decir, a partir de la RIEMS la filosofía deja de ser una materia básica en los Planes de Estudio del Sistema Nacional de Bachillerato. Se eliminaron materias como la Historia de la Filosofía, Ética y Filosofía I y II, se les renombró y asimismo se les redujo a Habilidades del Pensamiento. En el bachillerato hoy, sólo queda el espíritu de la filosofía como carácter transversal, o sea, cualquiera puede hablar de ella, también, cualquiera no puede hablar de ella.

La Reforma proviene principalmente de los indicadores de la OCDE y de los acuerdos de Bolonia y el Proyecto Tunig para la Unión Europea, como casi siempre, medidas ajenas para problemas propios. La RIEMS busca operativizar todo nombrándolo competencias, la cuestión es que la filosofía no tiene ese carácter técnico que la vida de consumo y el mercado laboral necesitan, pues la filosofía no atiende la producción, la subordinación, la compra y venta de servicios, por el contrario, la filosofía ha formado históricamente el pensamiento, haciéndolo analítico y crítico.
Pero tal vez, la filosofía ya venia muriendo desde antes, posiblemente desde que el Neoliberalismo empezó a ser no sólo una teoría económica sino una forma de vida, desde entonces, tal vez, la filosofía empezó a morir.

Y va muriendo la filosofía, también, porque muchos jóvenes de hoy ya no les gusta analizar, criticar, alzar la voz, pues el Neoliberalismo es ya su forma de vida. Sin deseos de indagar filosóficamente también, esa es una realidad.
La muerte de la filosofía es un hecho que no le viene mal a la sociedad de hoy, la de consumo. La muerte de la filosofía le viene mal a esa vida en democracia que tanto nos han hablado y seguimos sin conocerla.

viernes, 16 de diciembre de 2011

¡Ni tres libros…chale!





Eduardo Chávez Romero


De acuerdo a la Encuesta Nacional de Lectura (http://bit.ly/sVhtRj), en México se leen 2.9 libros por habitante, es decir; la mayoría de los mexicanos no lee ni tres libros al año. Dato revelador si realizamos una comparación con países como España o Alemania, en donde se leen 7.7 y 12 libros respectivamente por habitante cada año. Asimismo, Conaculta revela que poco más del 27% de la población mexicana leyó un libro en 2010, mientras que menos del 27% asistió a una biblioteca.

En México, sólo el 35% de la población tiene más de diez libros en casa y el 20% adquirió un libro en el último año.También se calcula que únicamente el 20% de la población ha visitado una librería.

Y no es que el mexicano no lea, sino tiene otras preferencias en sus lecturas, como por ejemplo son: los diarios con porno-historias(El Gráfico o El Metro), la nota roja (El alarma), la farándulay sus espectáculos (El TvyNotas), las historietas vaqueras. También La Biblia (no toda, por supuesto; sólo algunos pasajes) y Carlos Cuauhtémoc Sánchez (o Gaby Vargas –por aquello de la equidad de género-) son el plato de lectura diario de los mexicanos.

En este sentido, habrá quienes no se espanten ni se empachen porque alguno de nuestros presidenciables no lea, pues si no lo hace la mayoría de los mexicanos, ¡¿por qué habría de hacerlo su “líder” político?! Por su puesto que también están las personas que ven mal y hasta penoso que alguien no pueda decir ni tres libros que le hayan marcado, no sólo en el 2011 que está pronto a concluir, sino en la vida.
La situación medular aquí (aunque pareciera no serlo), no está en el juicio al que la mayoría de los mexicanos somos proclives (por leer poco o textos de la nota roja o de la farándula). Sino más bien, lo medular, lo importante; está en la pobre memoria histórica que se tiene por leer poco. El candidato del PRI, no es juzgado por la mayoría de los mexicanos en el escenario político o por su campo de acción y su opacidad ante los delitos de Atenco y Arturo Montiel, sino por su falta de lectura (como cualquier otro mexicano).

Los menos de tres libros que leen los mexicanos arrojan tal vez, el desconocimiento de su historia nacional, y por ello mismo, se corre el riesgo de regresar a esa figura de corrupción e impunidad jurásica de la cual; muchos otros sí la recordamos porque la vivimos y/o la leímos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Cuestión de educación, ¿el ciudadano o el consumidor? O ¿ambos?







Eduardo Chávez Romero


Los años del neoliberalismo en México han marcado con sello distintivo el entendimiento sobre educación y así, sobre la formación de las nuevas generaciones de los mexicanos. Es decir, desde mediado de los 80´s con Miguel de la Madrid y sus sucesores como Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón; se ha mantenido una política de calidad, productividad y ganancia.

No en vano hoy las competencias en educación como postura administrativo-pedagógica para la formación de saberes y principalmente pragmáticos en la resolución de problemas laborales y no así, en la resolución de situaciones vivenciales y de la democracia.

El sujeto a formar en el Neoliberalismo no está en la persona con valores o en el ciudadano, sino en el usuario o mejor dicho en lenguaje neoliberal, “el consumidor”.

La diferencia entre estos dos conceptos, ciudadano y consumidor está en el enfoque educativo que se quiera optar. El primero, el ciudadano, es una persona comprometida con la comunidad y en específico, con la vida en democracia. Se manifiesta en contra de los abusos, exige el respeto a los derechos humanos, demanda a la autoridad tapar el bache de su colonia y la reparación del alumbrado público que él y la comunidad pagan con lo poco mucho que le retiene Hacienda. El consumidor por su parte, vela por su satisfacción y sus necesidades. Se manifiesta en contra de los abusos de su proveedor de cable, exige el respeto a la tarifa que le había prometido su empresa telefónica, demanda a la autoridad que reponga su servicio de Internet y la reparación inmediata de su servicio de gas natural que él está pagando con lo poco mucho que gana en la quincena.

Educar se convierte en una cuestión de enfoque. Pues ciudadano y consumidor son fines de dos filosofías pedagógicas. La cuestión no está en formar en uno o en otro al sujeto, porque querámoslo o no, vivimos en democracia (o eso nos han dicho desde el dos mil y la alternancia en el poder ejecutivo) y los problemas sociales y de la comunidad nos impactan directamente en nuestra forma de vida; pero también consumir, querámoslo o no, lo tendremos que hacer, pues los bienes y servicios del libre mercado hacen las tarifas y las competencias comerciales más accesibles para nosotros, los consumidores.

Entonces, ¿por qué no procurar la misma educación de los bienes (del consumidor) en los bienes de la ciudadanía?
Sólo es cuestión de educación integral. Ah, y de cambio de rumbo político y personal.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El profesor y sus competencias







Eduardo Chávez Romero


A grandes rasgos, el enfoque de competencias en educación, nace como modelo educativo contestatario a la enseñanza tradicional y enciclopédica; el enfoque por competencias trata de operativizar los conocimientos adquiridos en la escuela para que sean útiles en la vida diaria.

En este sentido, el enfoque por competencias implica de otro modo al profesor, es decir, ya no basta con impartir cátedra como antes, pues hay que planear, orientar/dinamizar y supervisar el trabajo de los estudiantesEl perfil del profesor debe ajustarse a un perfil profesional que le permita responder a las exigencias contextuales y a los retos culturales y sociales de hoy en día.

Ajustar el perfil del profesor iría dirigido, desde mi humilde opinión, en tres aspectos:

1.Competencia ligada a la función docente. A partir del desarrollo de ésta competencia, emergen una serie de sub-competencias comola es el diagnóstico de las necesidades del contexto y de los grupos como estrategias para la orquestación adecuada y pertinente de las acciones de formación; planificar acciones de enseñanza-aprendizaje de acuerdo a las necesidades del contexto y las necesidades locales/individuales y el perfil profesional definido; implementar y desarrollar las acciones de enseñanza aprendizaje; facilitar el proceso de aprendizaje del estudiante; crear un clima de trabajo colaborativo entre los alumnos y propiciar oportunidades de aprendizaje tanto individual y social; y diseñar y desarrollar procesos de evaluación, tanto inicial, continua y final, como estrategias para la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje.

2. Competencias ligadas a la función de investigación. En este sentido, sus competencias específicas sería el diseñar, desarrollar, evaluar y coordinar proyectos de investigación e innovación de relevancia para la docencia, para la instrumentación y el propio avance científico. Comunica y difundir proyectos de investigación e innovación y de conocimiento y avance científico; organizar reuniones, jornadas, congresos científicos que propicien la difusión, la comunicación, el intercambio, la discusión, la reflexión del conocimiento científico y su avance, así como la propia formación docente e investigadora; comunicar y difundir conocimientos, avances científicos, resultados, proyectos de investigación e innovación, a nivel local y global; elaborar material científico actual y relevante para la docencia, para la institución y para el propio avance científico de su área de conocimiento; gestionar el conocimiento en los grupos, generando nuevas ideas, saberes y propician la transferencia tecnológica en contextos universitarios, educativos, económicos, empresariales sociales, culturales, etc.

3. Competencia ligada a la función de gestión. Se hace referencia al profesor como participante en la organización y gestión de la institución escolar, no sólo en su contexto concreto de aula y seminario, sino que se implica en otras funciones que atañen a la organización y gestión de la escuela.

A partir de estas tres competencias generales y sus especificidades, se pretende dejar atrás al profesor transmisor de conocimientos y así, abrir paso al investigador, tutor y gestor de aprendizajes. Las particularidades son mayores en la totalidad del concepto “profesor”, pues el diseño de su programa de formación, de estrategias metodológicas (entiéndase también aquí, el uso de las TIC) cobran mayor fuerza; pues el dinamismo del aprendizaje en la sociedad del conocimiento es en gran medida, un valor agregado.

Las particularidades son en verdad, compromisos éticos que deberá asumir el profesor, esto le permite estar en concordancia con la formación permanente en cuanto a los contenidos que debe desarrollar en los alumnos, pero también, en las estrategias metodológicas que empleará en su salón de clases.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Desaprender para aprender, un rompimiento de paradigma





Eduardo Chávez Romero


El modelo academicista o tradicionalista, surge en un ambiente político-social de independencia nacional, en donde lo esencial se remite a recuperar y establecer la identidad nacional. Dicho modelo, encontró sustento en los principios de la Ilustración, con la firme intención de llevar la “LUZ” al pueblo; de ahí que se procurara el desarrollo de ciertos contenidos, porque no se trataba de hacer pensar o ser crítico al sujeto, sino simplemente recibir los contenidos para validar un conocimiento dado por cierto y que prevalezca el pensar y actuar de toda una población.

La producción en serie, el capital humano y contemplar la Educación como inversión, formula el encuentro con el paradigma en filosofía Positivista y en sicología el conductista, que embonaban directamente a las exigencias contextuales de inicio del Siglo XX. Por ejemplo, los instrumentos de evaluación en función de estandarizar los niveles de aprendizaje de los alumnos por igual, haciendo del saber un conocimiento más objetivo, pues la creencia del conocimiento estaba libre de subjetividades, motivo por el cual los alumnos aprendían (aprenden) de forma memorística y repetitiva, donde se reforzaban los aprendizajes por medio de la primicia conductista: Estimulo-Respuesta.

A inicios del segundo decenio del Siglo XXI, surgen nuevas propuestas que pretenden dar solución a los problemas torales de la sociedad, de la cultura, del conocimiento, por ejemplo, el paradigma Socio cognitivo humanista exige un saber social, aprender con otros, desaprender los vicios conductistas, los sujetos desaprendemos en primera instancia de hacer consciente lo inconsciente, así se reconocen los errores y se aprende de los mismo.

La sociedad y cultura de hoy rechaza la verdad única, peros asimismo, crece en sus incertidumbres y carencias de verdad, lo que empieza a prevalecer es la diversidad, pero tal vez no la tolerancia a esa diversidad.

Autores como Piaget, Vigotsky, Ausubel, Bruner, entre otros, apostaron por formular al conocimiento y a las experiencias como binomio inseparable, reconociendo toda forma de saber, considerando al sujeto activo, histórico, social y único. El aprender del conocimiento como una construcción, no se origina de la simple actividad de los sentidos, ni comienza con una mera acumulación de datos sino a partir de la problematización de la realidad.

El conocimiento expresa orientaciones, por las que posee un importante valor de uso, ya que está en conexión con las distintas maneras de actuar y cumplir objetivos.
El cambio no se da de un día a otro, pero es necesario el rescatar el desarrollo de Capacidades y Valores del ser humano, si bien es cierto que uno construye su propio aprendizaje, también es cierto que sólo en sociedad construye la realidad humana.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Enseñar la indignación





Eduardo Chávez Romero


La dignidad es una cualidad que se expresa a partir de lo valioso, es un carácter nato del ser humano otorgado únicamente a partir de la autonomía que tiene el sujeto que se sabe sujetado y asimismo lucha dignamente por liberarse. Si bien, la dignidad es un atributo de nacimiento, la indignación se aprende y se enseña solamente a partir de vivir la vida, de alfabetizar el espíritu. La alfabetización no es sólo enseñar a leer y a escribir, es enseñar la indignación, aprender la razón del corazón.

Y es que el pasado 15 de Octubre (http://goo.gl/4llSq) muchos indignados hijos del mundo salieron a las calles para protestar, para exigir, para indignarse. Para hacer ver que otro mundo es posible. El movimiento de los Indignados nació en España el 15 de mayo del presente año con múltiples movilizaciones en aquel país. Para el pasado 15 de Octubre, se estimó que al menos 951 ciudades de poco más de 80 países salieron a protestar y mostrar su indignación; Roma, Bruselas, Lisboa, Londres, Berlín, Nueva York, Buenos Aires, Santiago, Ciudad de México, etcétera.

Los indignados reprochan a los grandes señores de las finanzas, que cuando ganan ellos se lo llevan todo, pero cuando pierden, emerge el socialista ideal de compartición y hacen de su deuda, una deuda pública. Un mundo que genera pobreza, es un mundo injusto; es decir, la pobreza es hija de la injusticia pero para los señores del dinero y de las finanzas, es pobre quien es ineficiente, quien no es digno de la riqueza.

Enseñar la indignación es enseñar a entender lo que ocurre en el mundo, aprender la indignación es actuar en el mundo. Enseñar la indignación no es regalar el pescado al hombre, es enseñarle a pescar. Seamos indignados ante los abusos, las vejaciones, las manipulaciones, las injusticias. Enseñemos que la indignación proviene del corazón con severos destellos de razón.